Montajes de boda en banquete.
¿Y si la geometría de las mesas de boda no fuese el máximo a lo que podemos aspirar?
Durante años, las mesas redondas y las mesas imperiales dominaron el diseño de los banquetes de boda.
Largas.
Rectas.
Elegantes.
Prácticas.
Redondas.
Sobrias.
Después llegaron las mesas en forma de U, las composiciones en espiga, las distribuciones en cruz y otras configuraciones que buscaban romper la rigidez tradicional.
Sin embargo, en los últimos años el sector ha dado un paso más.
Hoy, las grandes producciones internacionales están sustituyendo las líneas rectas por mesas curvas, formas orgánicas, espirales, infinitos y composiciones que convierten el tablescape en una auténtica instalación artística.
Las mesas ya no solo sirven para sentarse.
Empiezan a formar parte del espectáculo.
Y es imposible negar que el resultado es espectacular.
Las fotografías aéreas hablan por sí solas.
Pero…
¿Y si esta no fuese la última evolución?
La geometría ya no sorprende por sí sola
Cuando aparece una nueva tendencia, su capacidad para sorprender es enorme.
Después llega la repetición.
Y finalmente la normalización.
Creo que eso empezará a ocurrir con las mesas curvas y los montajes geométricos.
No porque dejen de ser bonitos.
Sino porque dejarán de ser inesperados.
Y cuando una tendencia deja de sorprender, el sector comienza a buscar la siguiente.
La siguiente revolución quizá no esté en la forma
Hasta ahora hemos diseñado el banquete pensando en la geometría.
La pregunta siempre ha sido:
¿Qué forma hacemos?
¿Una espiral?
¿Un infinito?
¿Una curva?
¿Un círculo?
Quizá la próxima pregunta debería ser otra.
¿Qué queremos que sientan nuestros invitados?
Ahí es donde, en mi opinión, empieza la siguiente generación del diseño de banquetes de boda.
1. La mesa topográfica
No se inspira en una figura geométrica.
Se inspira en un paisaje.
La mesa deja de ser un recorrido plano para convertirse en un territorio.
Pequeñas islas.
Vegetación.
Diferentes alturas.
Agua.
Desniveles.
La sensación sería la de recorrer un jardín, un viñedo o un bosque en lugar de una composición lineal.
La inspiración deja de ser el compás.
Empieza a ser la naturaleza.
2. La mesa arquitectónica
Si hoy muchas mesas nacen de una forma geométrica, ¿por qué no inspirarlas en la arquitectura?
No copiar un edificio.
Interpretarlo.
Curvas inspiradas en Zaha Hadid.
Recorridos orgánicos inspirados en Gaudí.
Volúmenes propios del brutalismo.
Simetrías clásicas.
La arquitectura dejaría de ser únicamente el espacio donde ocurre la boda.
Pasaría a formar parte del propio banquete.
3. La mesa cinética
¿Por qué la mesa tiene que permanecer igual durante toda la celebración?
Quizá el montaje pueda transformarse.
Cambiar con la iluminación.
Incorporar piezas.
Retirar otras.
Modificar la composición conforme avanza la noche.
Ser un escenario vivo.
No una fotografía congelada.
4. La mesa narrativa
Y probablemente sea la idea que más me interesa.
No es diseñar una forma bonita.
Es diseñar una historia con la mesa como principal componente.
Que la planta del banquete represente algo.
El recorrido de un río.
Las olas del mar.
Las curvas de una montaña.
Las raíces de un árbol.
La silueta de una vid.
El símbolo del lugar donde se celebra la boda.
O incluso una parte de la historia de la pareja.
En ese momento la geometría deja de ser decoración y empieza a convertirse en lenguaje.